Esta historia ha llegado a nuestros días
porque los lugareños que la vivieron, se la fueron contando unos a otros. La
primera referencia escrita apareció en el libro “Anomalies and curiosities of
medicine” en el año 1896. En un principio se creía que sólo era eso, una
historia inventada, pues era demasiado fantástica para ser real. El paso del
tiempo, parece haber dado la razón a los que la relataban como verdadera, sólo
que ya sabemos como son estas cosas de la transmisión oral, se cambia algo, se
elimina esto, se engrandece aquello, pero la historia está ahí…
Inglaterra y sus hermosas campiñas. Con
seguridad, estaríamos hablando del siglo XIX. Los investigadores más
concienzudos la datan entorno al año 1887. Condado de Postmouth, en uno de sus
castillos con vistas a la belleza de unos enormes acantilados, vivían Sir William Pitt
Mordrake y su esposa (la hermosísima según decían) la Condesa de Darlington. Los
campos de cosecha que rodeaban el castillo generaban (con tributos
arrendatarios) los suficientes ingresos como para que la familia viviese
holgadamente. El matrimonio, tenía dos hijas y la Condesa, estaba en cinta de
un tercero. El patriarca ansiaba el nacimiento de un varón y en este caso, así
fue, llegaba al mundo el protagonista de esta historia EDWARD MORDRAKE.
Al nacer, el médico y la matrona