El pasado 20 de noviembre en el parlamento británico tuvo lugar un debate que para los ciudadanos españoles debe de sonarles a ciencia-ficción.
Imaginar a los calienta-asientos que dormitan en el edificio sito en la Carrera de San Jerónimo asistiendo y participando en un debate que verse sobre el poder de la soberanía en la que debe radicar la emisión del dinero, es un ejercicio difícil de pensar.
Elijan un diputado cualquiera y pregúnteles cosas como:
¿Quién debe emitir el dinero?
¿Quién avala a quién, el Estado o los bancos?
¿Debe el Estado pagar un diferencial por financiarse?
¿Es el bitcoin o similar una posibilidad viable?
¿Porqué damos por hecho que el dinero creado debe fluir a través de la banca?
¿Qué es el patrón oro?
¿Qué es la reserva fraccionaria?
......
Evidentemente, el parlamento británico puede y debe hacerse estas preguntas. Debe porque tiene su Estado poder de emisión de moneda y en el mundo al que nos dirigimos una de la piezas clave de su nuevo orden será el como y el quién emitirá el futuro dinero. No olvidemos que la anglosfera, como cualquier otro imperio, ha usado y usa las armas financieras como lanzadera en sus conquistas que luego su caballería e infantería rematan.
¿Nuestro parlamento? Ni debe hacerse esas preguntas porque no tiene competencias sobre las mismas, ni tampoco puede porque quien dormita en sus asientos no sabe ni por donde sopla el viento sobre estas cuestiones.
El Parlamento británico descalifica a los bancos como creadores monetarios y discute quién debería crear el dinero
En un debate del parlamento británico el pasado 20 de noviembre se abren nuevas vías a formas de creación monetaria no ortodoxas y se critica con dureza el papel de los bancos como creadores de dinero.