No los escuchamos porque suenan
lejos en la distancia, pero en cada torpedo que estalla, en cada ráfaga de un
AK-47, se está jugando algo más que un yihadista menos. Puede sonar
grandilocuente, pero según algunos lo que se está dilucidando en Oriente es la
III Guerra Mundial.
Piensen en cada bala como parte
alícuota de una credibilidad, confianza y fe que ahora está siendo puesta en
entredicho; hoy y siempre a los imperios los sostienen las armas, pero también sobre la confianza en que cualquier problema de abastecimiento de sus canales
vitales serán resueltos por la vía militar. Si esto último comienza a ponerse
en duda, el castillo de naipes sobre el que se sostiene puede empezar a dar
señales de derrumbe.