De mis años de fusilero a las órdenes de la madre patria me vienen muchos recuerdos a la memoria. Era época en la que nuestro noble ejército patrullaba las golpeadas calles de Bosnia y este menda lo imitaba pateando los montes colindantes a la brigada, pero en suelo patrio.
Recuerdo el olor a pólvora que emanaban aquellos cetmes cuando tenías la suerte de que funcionasen a la hora y día en que tocaba tiro, los nervios de los mandos al dejar en manos de aquellos panolis un arma que a veces era de fuego y otras de aire, los gritos que aquel oficial me regaló cuando no di ni un puto tiro en el blanco “¡Vaya mierda de tiro, joderrrr¡”. Para mi desgracia no había sido fabricado el fusil para soldados de ojos vagos derechos y diestro de manejo, así imposible ver blanco ni negro, ni terrorista que se le parezca.